Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México
Dirección
General de Educación Secundaria Técnica
Escuela
secundaria Técnica No 94
Martín
de la Cruz
Aprende
en Casa III
Asignatura: Ciencia y Tecnología II
Física
Profesora: Diana Opiere Montoya Rosas
Grupos: 2D, 2E,
2F |
Semana
del 13 al 16 de Abril 2021 |
Aprendizaje
esperado:
Describe algunos avances en las características y la composición
del universo (estrellas, galaxias y otros sistemas).Énfasis: Conocer las agrupaciones de
estrellas que se observan en el cielo nocturno, los cambios que presentan a lo
largo del año y algunas leyendas sobre sus nombres
Actividad 1 Lee con atención el
siguiente texto y contesta las preguntas
Alguna vez has mirado al cielo y te has preguntado: ¿qué hay allá
arriba? Si en algún momento te has quedado a observar el cielo nocturno,
seguramente has visto una multitud de puntos luminosos e incluso habrás notado
que algunos están agrupados. Esos puntos luminosos que habitan en el oscuro cielo
nocturno son muy cautivadores y se les conocen como estrellas, y al conjunto o
agrupación de éstas en una región celeste, se les conoce como constelaciones.
La existencia de las constelaciones se remonta a miles de años atrás.
Desde hace mucho tiempo, los pueblos, generalmente de
civilizaciones antiguas, decidieron vincular las constelaciones con trazos
imaginarios, creando así siluetas virtuales sobre la esfera celeste. Además, la
astronomía les permitió a los hombres primitivos establecer con precisión las
épocas adecuadas para sembrar y recoger las cosechas. Aprovechaban su
capacidad de observar para medir el tiempo y las estaciones. Estas medidas
servían de orientación a navegantes y mercaderes cuando realizaban travesías
durante la noche, éstas eran por mar o a través del desierto. Es por esta razón
que las antiguas civilizaciones imaginaban figuras con las cuales relacionar
los grupos de estrellas para que les fuera más fácil y seguro recordar las
rutas a seguir en sus travesías.
Tal parece que Leo, Taurus y Escorpio existían desde la Antigüedad en la
cultura de Mesopotamia, unos 4000 años antes de nuestra era. Se ha
conservado hasta nuestros días una copia, del siglo VII antes de nuestra era,
de un par de tabletas de un compendio babilónico, que es un catálogo de
estrellas llamado MUL APIN. En este texto se enumeran los nombres de 66
estrellas y constelaciones. Entre estos nombres se registran 17 o 18
constelaciones zodiacales, de las que se mantienen 12 de las que se conocen
actualmente, aunque con nombres distintos.
Los mitos de las constelaciones de la mitología griega son
historias sobre dioses, monstruos, villanos y héroes. Los antiguos griegos se
encargaron de delinear y describir famosas constelaciones que sentaron el
precedente de las actuales. También, los romanos y las culturas de Oriente
Medio y de China identificaron conjuntos de estrellas con formas diversas a las
que nombraron como a los seres de su propia mitología, los cuales eran
animales, dioses, objetos y más.
Los astrónomos de las civilizaciones antiguas de Mesopotamia, China y
Grecia creían que en estas constelaciones, es decir, los dibujos que iban
delineando en el cielo nocturno, estaba la clave para entender y predecir
eventos naturales.
Una de las civilizaciones antiguas con grandes avances en la
investigación astronómica fue la cultura maya, la cual aportó importantes datos
gracias a sus estudios del firmamento y sus estrellas. El elemento más
significativo y emblemático para ellos, era representado por el Sol. Fueron
expertos en medir con exactitud los periodos lunares y los eclipses solares.
Los mayas elaboraron y emplearon un calendario de cuenta larga, donde
utilizaban periodos que les permitieron hacer estimaciones de más largo plazo.
Actualmente se conservan cuatro códices mayas. Uno de estos
códices es el Códice de París, que recibe este nombre por encontrarse en la
Biblioteca Nacional de París. Es un códice pequeño, de apenas 11 páginas, de
las que sólo 8 se mantienen razonablemente intactas. La temática de estas páginas
son cuestiones rituales, correspondientes a los dioses y sus ceremonias,
profecías, calendario de ceremonias y las últimas dos páginas se refieren a
constelaciones conocidas en el idioma k’iche’ como Retal Ak’ab o signos de la
noche.
En la actualidad se reconocen de manera oficial 88 constelaciones, 12 de
ellas son las del zodíaco. Además, las 88 constelaciones que se conocen
en la actualidad están reconocidas oficialmente desde el año 1928 por la Unión
Astronómica Internacional.
Las historias de la mitología y dioses relacionados con estas
estructuras celestes son muy interesantes. Estas constelaciones se dividen
también en cinco categorías, las cuales son:
La primera es la constelación circumpolar.
Una característica de estas constelaciones polares es su cercanía a los polos
Norte o Sur y, en particular, a la estrella polar. Éstas se pueden ver en el
hemisferio norte durante todo el año y nunca se ponen, es decir, nunca
desaparecen bajo el horizonte debido a su proximidad a uno de los polos celestes;
son, por lo tanto, visibles desde dicho lugar durante toda la noche. Las
constelaciones circumpolares del Polo Norte son Cefeo, Osa Mayor, Lince, Draco,
Casiopea y Jirafa.
El segundo tipo es la llamada constelación de primavera. En el
momento de la temporada de la primavera, un triángulo característico formado
por la estrella Arcturus, de la constelación de Bouvier; Spica, de la
constelación de Virgo; y Regulus, de la constelación Leo, ayuda a observar este
triángulo celeste que es llamado por los astrónomos el triángulo de orientación
de la primavera
La tercera clasificación es la constelación de verano: el Triángulo de
verano o Triángulo estival es el conjunto de estrellas que forman un triángulo
imaginario en el hemisferio norte de la esfera celeste; sus vértices son las
estrellas Altair, Deneb y Vega, y conecta las constelaciones Aquila, Cygnus y
Lyra, respectivamente. Se encuentra situado por encima de latitudes del medio
norte durante los meses de verano.
La cuarta es la constelación de otoño. En el cielo otoñal se pueden
observar varias constelaciones importantes, principalmente aquellas cuyo origen
está ligado a una de las más hermosas leyendas celestes. Las constelaciones
otoñales Andrómeda, Perseo, Casiopea, Cefeo y Pegaso tienen un origen común.
Este origen tiene que ver con la famosa leyenda que relata la historia de
Andrómeda, la princesa etíope, hija de Cefeo y Casiopea, que fue rescatada de
las fauces de un monstruo marino por Perseo. Este héroe mitológico se enfrentó
al monstruo enviado por Poseidón y lo derrotó convirtiéndolo en piedra mediante
el ojo de la gorgona Medusa. Todos estos personajes han sido inmortalizados en
el cielo; por su parte, la constelación de Pegaso representa al caballo alado
que cabalgaba Perseo.
La quinta constelación es la de invierno. Entre los
meses de noviembre y febrero ofrecen unos cielos nocturnos hermosos. El cielo
de invierno es rico de estrellas brillantes, se caracteriza sobre todo por la
constelación ecuatorial de Orión, fácilmente reconocible como “Los Tres Reyes
Magos”. Las estrellas más brillantes forman un gran rectángulo cerrando tres
estrellas alineadas y vecinas. Los nombres de las estrellas que forman el
Cinturón de Orión son Alnitak, Alnilam y Mintaka. La orientación en el cielo de
invierno es facilitada por la figura llamada el Hexágono de Invierno, cuyas
cumbres son la estrella Capella, Aldebarán, Rigel, Sirio, Procyon, así como
Castor y Pólux.
Contesta en familia las siguientes preguntas
o ¿Qué es una
constelación?
o
¿Cómo puedes identificar una constelación?
o
¿Por qué son de utilidad las constelaciones?
o
¿Cómo se clasifican las constelaciones?
o
¿Cuántas constelaciones conoces?
o
Menciona cuando menos cinco constelaciones de la
mitología griega.
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